InicioArticulos personalesNo nos engañemos, en muchos casos nos enfermamos por ignorancia y por descuido… ¡y los médicos no ayudan mucho…!

En mi trabajo como intérprete médico veo todos los días la misma situación, que desafortunadamente se repite indefinidamente en todas las consultas médicas, no importa de qué especialidad sean: Miles de pacientes van a ver al doctor, llevando con ellos una bolsa, de un tamaño considerable, llena de todas las medicinas que toman a diario en sus casasbio44

Observo cómo se desarrollan las consultas, que son todas muy parecidas: el paciente se queja de ciertos síntomas que no acaba de entender, y el médico revisa su interminable lista de fármacos para ver cuál, o cuales, pueden estar causando esas reacciones adversas. Una vez que se decide por alguna de ellas, o algunas, se limita a substituirla por otra y hasta la próxima cita.

La mayoría de los pacientes acatan lo que les dice el médico como si Dios mismo se lo hubiera prescrito, y continúan volviendo a verle cada ciertos meses para ver si ha habido más reacciones negativas o si por fin se sienten mejor. Muy pocos se atreven a preguntar cuál es la verdadera causa de su mal y si hay alguna otra forma más natural de ayudar a que se curen. Incluso en esos casos, la respuesta es siempre la misma: “Tienes que tomarte las medicinas que yo te doy religiosamente para ver si acertamos y conseguimos quitarte los síntomas.”  

Todos nuestros pacientes vienen de países latinoamericanos, donde existen culturas muy antiguas en las que los indígenas llevan cientos de años utilizando remedios caseros y naturales para combatir todo tipo de enfermedades. Al llegar a Estados Unidos, y entrar en el sistema médico que hay aquí establecido, se encuentran con que sus costumbres naturales son motivo de burla y de desprecio, y en su lugar les obligan a doblegarse ante una práctica médica que, no sólo no se preocupa por buscar la raíz de los padecimientos de sus pacientes, sino que se dedica exclusivamente a ir “poniendo parches” sobre los síntomas que van apareciendo, y además da la espalda a las increíbles fuentes de curación que representan las plantas que nos da la naturaleza. Por desgracia esta situación no es “privilegio exclusivo” de los Estados Unidos, sino que se da actualmente en prácticamente todos los países del mundo.

Tengamos en cuenta, por ejemplo, los cientos de miles de personas que padecen hoy día de diabetes. Los endocrinólogos les suelen explicar a los pacientes que su cuerpo no procesa bien el azúcar, y que el páncreas no está produciendo suficiente insulina, y que por eso necesitan medicinas e insulina sintéticas para evitar que la glucosa se les suba. Nadie pregunta: “¿Doctor, por qué el páncreas no me está funcionando bien?” Pensemos por un momento: ¿Cuál es la razón auténtica por la que miles y miles de páncreas, cada vez más, no estén cumpliendo con su trabajo? ¿Le importa a alguien averiguarlo? A los médicos no, porque ellos con mandar las medicinas pertinentes en cantidades industriales cumplen con su obligación. A las compañías farmacéuticas aún menos, porque el beneficio que están recibiendo de los trillones que recaudan vendiendo medicamentos diabéticos es golosísimo… Y a los pacientes, o no se les ocurre pensar en la causa, o no saben ni que es el páncreas, o se creen todo lo que les dice el médico. ¡Si supieran que llevando una alimentación sana, y evitando consumir las toneladas de productos alimenticios que contienen múltiples substancias tóxicas, malísimas para la salud, nuestros órganos pueden funcionar perfectamente hasta el final de nuestros días…! ¡Y si supieran que existen en la naturaleza plantas que regulan el azúcar, y hasta curan los síntomas y los efectos de la diabetes, como es el caso de la planta “Estevia”, entre otras…!

Lo mismo sucede con el colesterol, por ejemplo. Cientos y cientos de personas vienen a consulta con problemas de alto colesterol, lo cual es una de las causas principales de las enfermedades cardíacas y cerebrales, entre otras muchas. Se les recetan una serie de medicamentos, entre los cuales se encuentran las “estatinas”, que se supone deben tomar ya de por vida, y se les cita para revisión en unos cuantos meses. Una vez más, si supieran que siguiendo una alimentación sana y orgánica, evitando en lo posible las substancias tóxicas que se encuentran en la mayoría de los productos que consumimos, y haciendo algo de ejercicio diariamente, no tendrían las arterias recubiertas de esa grasa tan nociva que es el colesterol… Desde un punto de vista natural, la avena es un alimento buenísimo para reducir el colesterol, al igual que lo son el ajo y la árnica, la espirulina, la cebada, las legumbres y las verduras por su alto nivel de pectina, por mencionar algunos productos naturales.

No quiero dejar de mencionar lo que está sucediendo últimamente con las vesículas ¡Se están sacando vesículas en cantidades industriales! Cuando el paciente llega con dolor a un lado del abdomen, y sospechan que pueda haber alguna piedra en la vesícula, se saca ésta y ya está… Es curioso, porque a mi hijo ni siquiera le encontraron ninguna piedra, sin embargo la doctora insistía en quitarle la vesícula para prevenir, así, futuras complicaciones. ¡Por supuesto yo le dí a entender que se la sacara a su abuela! Gracias a que me impuse mi hijo todavía tiene su vesícula, que funciona de maravilla y cumple su importantísimo cometido, y si alguna vez siente molestias en el abdomen (que suele pasar si abusa algún día del alcohol o si come cosas muy grasientas) toma un poco de vinagre de manzana ácida y se queda como nuevo. Tristemente soy testigo en mi trabajo de la cantidad de vesículas que se extirpan a la ligera constantemente, sin haber necesidad, sólo como prevención.

Personalmente, en general he perdido la fe en la medicina actual, tal y como se practica en nuestra era, y me niego a someterme, o a someter a los míos, a esa farsa lucrativa tan indecente por la que hacen pasar a la población. Abramos los ojos, dejemos de engañarnos creyendo ciegamente en un sistema al que no le importamos. Nuestro peor enemigo es la ignorancia, así que busquemos información, eduquémonos para mantenernos sanos, y, sobre todo, aprendamos a utilizar los recursos tan eficaces que nos brinda la naturaleza.

 


Comentarios

No nos engañemos, en muchos casos nos enfermamos por ignorancia y por descuido… ¡y los médicos no ayudan mucho…! — 3 comentarios

  1. Una medicina Sabia, busca el verdadero foco de la enfermedad, que generalmente suelen ser debilidades de nuestro sistema, motivadas por una situación emocional. Qué bonito sería atajar el problema de raíz, mientras se tratan los síntomas con plantas medicinales…

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