InicioArticulos personalesNO TE DIGO ADIOS

No te digo adiós, hermanillo, porque aunque ya no tenga tu presencia todavía tengo tu energía. Porque he oído que todo lo que muere nunca desaparece realmente sino que vuelve a nosotros de otra manera, y a eso me agarro con todas mis fuerzas para no perderte.

No te digo adiós, porque de esa manera me permito convertir tu ausencia en una unión permanente contigo, por medio de la cual egoístamente te tengo cerquita siempre que te necesito.

No te voy a mentir, manito, aun tengo el alma rota en pedazos, aún duelen las heridas de tu ausencia, dolor del que nunca quiero sanar porque mantiene tus recuerdos vivos y tu esencia presente. Hay momentos desgarradores en los que una mezcla de ira y de incomprensión llevan a mi alma a un estado de locura y de añoranza inundado de lágrimas, y es en esos momentos cuando me niego a aceptar que te hayas marchado.

Pero no te digo adiós,manito, porque cuando queremos de verdad con el corazón y con el alma no existen ni la distancia, ni el tiempo, ni el espacio, sino que todo permanece en un estado de conexión eterna manifestada de muchas maneras diferentes.

No puedo decirte adiós, hermanillo, porque solo puede haber despedida cuando algo termina y sale de nuestras vidas, y tú permaneces entre nosotros con la misma fuerza y con el mismo cariño que siempre hemos tenido.

Pero te soy sincera, manito, no me siento fuerte desde que ya no estás. Me he apoyado tanto en tí, me has enseñado tantas cosas preciosas, he disfrutado tanto de tus palabras y del contagio de tu increíble pasión por la vida que con frecuencia añoro poder verte y poder oírte decirme que todo va a estar bien. ¡Cuánto lo necesito, hermanillo…!

Por eso no te digo adiós, bonito, porque seguimos juntos, tu espacio sigue estando entre los cinco, con toda tu dulzura, con tu alegría desbordante, y con esa incomparable combinación de pasión y de sensibilidad por todo lo que te rodea que tan bien te caracteriza.

Ven a verme en mis sueños, dame cariño y calor, guia mis pasos para que no me tuerza, háblame en el corazón…

Te espero con todas mis ganas, manito.

P.

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